
Moisés enfrentado con la posibilidad de heredar la tierra prometida, dijo que no estaba de acuerdo con ella si no contaba con la presencia de Dios. El no quería las bendiciones sin la presencia de Dios. Moisés estaba diciendo algo así: Si tú no vas, yo no voy. No me importa tanto la tierra, yo te necesito a ti. En la adoración buscamos el rostro de Dios y no lo que el pueda darte.
Moisés pregunta: Qué va a distinguirnos de los otros pueblos de la tierra?
Es una buena pregunta. Qué tenemos para presentar a la gente? Cual es nuestra identificación? A veces siento que estamos tratando de competir con las cosas que ofrece el mundo y tratamos de imitarlo para ganar terreno. Qué tenemos nosotros que nadie más tiene? Qué puede encontrar la gente con nosotros que no puede encontrar en ningún otro lugar? La respuesta es: la presencia de Dios. Eso es lo que nos debe distinguir de todos los demás. Cómo usted cree que podemos competir con la moda, los placeres, los vicios o la música para ganar a los jóvenes? Creo que la realidad de la presencia de Dios manifestada en nuestras vidas es lo único que puede cautivar sus corazones.
Si no tenemos la presencia de Dios, no tenemos nada de valor para ofrecer a la gente. El ejemplo de Pedro y el paralítico cuando lo detiene a la entrada del templo para pedirle limosna y Pedro le dice no tengo plata ni oro pero de lo que tengo te doy, en el nombre del Señor Jesucristo recibe!!!(Hechos 3:1-10).
Por Licda. Evelyn Ovalle.
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